sábado, 18 de febrero de 2012
DE VUELTA A CASA
Vuelvo a la estación, no he mirado el horario y resulta que tengo 40 minutos de estar en la estación de autobuses, ¿que hacer?, como no lo tenia previsto me siento tranquilo en un banco a ver la gente pasar con sus maletas, bultos, cajas de carton atadas con cuerdas, el caso es que siempre me hago la misma pregunta ¿ de donde vendran, a donde iran?, ¿que habran dejado atras y con que se van a encontrar? siempre esta lleno, siempre gente viajando, el caso es que yo si se donde voy, salgo a fumar un cigarrillo y ya faltan 20 minutos, me bajo a los andenes me fumo otro y me subo al bus, en esos 5 minutos antes de salir, casi siempre me pregunto ¿vendras a rescatarme hoy? pero no, el conductor cuenta a los pasajeros, ya son las 7,30, salimos y me digo bueno otro dia sera, ya llevo muchos viajes de ida y de vuelta pero se que algun dia vendras y me diras espera que me voy contigo o por lo menos espera, no te vayas todavia, vamos a charlar un ratito, pero de momento no vienes a buscarme, cojemos la M-40 y veo las 4 torres mas altas de Madrid y las KIO al lado, mucha nostalgia y pena, pero es lo que hay, se esta haciendo de noche y se empiezan a ver las luces de Madrid, me voy pero vuelvo en dos dias con las mismas expectativas, ¿me encontrare hoy contigo?.
No voy pendiente de la carretera, cierro los ojos y escucho canciones que me recuerdan a Madrid, mi pasado, mi vida...
LLegamos al torpe frio de La Adrada, me bajo y voy andando preguntandome ¿como estara la casa?, y que voy a hacer esta noche, de momento escribir esto, luego no lo se, bueno que llego y me encuentro el tendededoro de la ropa y cacharos por el suelo, solo hay una respuesta, aqui ha habido pelea de gatos, el mio no esta en casa, cierro la puerta de la terraza y lo busco por toda la casa pero no esta, ya volvera pienso, la casa esta congelada, pongo el radiador y me caliento las manos, aparece el gato llamando a la ventana con la patita, enciendo el ordenador para ver el correo y los mismos correos de siempre, las páginas de contactos, le debo de interesar a mucha gente, pero eso si pagando, total que los cierro y abro los de mis compañeros de clase y alguno de mi hermana mandandome unas fotos, me rio un rato. Mientras el gato no me deja hacer nada, solo quiere caricias, normal, pero el caso es que no para, hasta que ya logro que se tumbe en el sillon y sigo escribiendo, fumando y no paro de tomar coca-colas, como me voy conociendo ya se que tengo algo de ansiedad, pero lo aparto de la cabeza y sigo con lo mio. Mañana domingo, muchas cosas que hacer en casa y el lunes a Avila, al medico, y luego a Madrid otra vez, el caso es que no hago nada pero tampoco paro, es complicado y muy sencillo a la vez, pero a veces me da la sensacion de que me falta tiempo y otras que pierdo mucho tiempo para hacer cosas o no hacer nada.
Lo dicho el lunes volvere a ver las 4 torres y vendran los mismos pensamientos y pasare dos dias en Madrid moviendome en el metro viendo a gente diferente pero nunca estas tu, entre todo el mundo, entre toda la gente se que algun dia apareceras tu. Y espero que las cosas cambien y sin darme cuenta llegara la primavera y con un poco de suerte seremos otros y seremos felices de encontrarnos otra vez, mientras yo sigo recorriendo estaciones, de metro, de autobuses, o la de Mendez Alvaro.
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No reconozco a ese tipo que mira asustado
ResponderEliminardesde el espejo de las escaleras mecánicas.
Allá donde todos miran buscando, qué sé yo,
tal vez una sumergida Atlántida
o un mechón rebelde,
algo perdido entre los recuerdos o los dientes.
Será simplemente que no estás a mi lado.
Salgo a la calle después de comprar viejos discos
que me recuerden, como no, a ti.
La distancia y el amor tienen esa costumbre
de mezclar el placer con las ganas de sufrir.
Salgo a la calle y enciendo un cigarro
-no pude dejarlo, ya sabes-
pensando que tal vez el humo se ha de llevar
mis plegarias hasta ti.
Ya ves que la vida tiene el mal gusto
de seguir su curso sin contar conmigo.
Todo parece un decorado triste y obsceno
porque no estás tú.
Ya ves que el mundo no tiene la delicadeza
de pedir perdón por echarnos a un lado
de malas maneras para seguir su camino.
Todo parece un teatro mal interpretado,
amarillo, cuarteado,
porque no estás tú,
porque no están todas las noches de marzo
que yo te he robado nadando en tu ropa,
todos lo demonios buenos,
todos los deseos naciendo en tu boca.
Luchando con las arañas grises del olvido,
como el hombre menguante en un inmenso Madrid,
busco mi coche perdido. Lo encuentro hundiéndose
como el vapor que abandonó Lord Jim.
Y por casualidad paso por la calle que te vio llorar.
Trampas tiene la ciudad y ¿quién quiere escapar?
Llego a mi casa cansado, vencido y Penélope –es lista–
esta vez tampoco me esperó.
Pongo la tele; pongo la colada y nada
me hace escapar de tu recuerdo, del dolor.
Siento que muero y fuera en la calle ni París ni aguaceros.
Será el invierno, la gripe, el momento
o que no estás a mi lado.
Pero, aunque la vida tenga el mal gusto
de seguir su curso sin contar conmigo,
yo sé que un día será soleado y tranquilo
porque estarás tú.
Aunque el planeta no tenga la delicadeza
de pedir perdón por echarnos a un lado
de malas maneras para seguir su camino,
yo sé que un día todo será diferente,
feliz simplemente,
porque estarás tú,
porque estarán todas las noches de marzo
que yo te he robado frente a tu portal,
todas las nuevas promesas
que escriben la senda a Nunca Jamás,
todos los sueños y el tacto
leve de tus manos buscando en mi ropa,
todos los demonios buenos,
todos los deseos naciendo en tu boca.